miércoles, 30 de diciembre de 2015

Navidad Globalizada (Christmas All Over The World)




A cuatro días de haberse celebrado la Navidad, y restando poco para las dos fechas que componen el combo (Año Nuevo y Reyes Magos), he decidido utilizar este espacio para viajar al inicio de algo que, con el correr de los años, se convertiría en una festividad universal, y que trascendería todo tipo de estrato o agrupación socio-cultural.




La navidad (del latín nativitas ‘Nacimiento’) inicia un 7 de enero (según el Calendario Juliano, por Julio César), tras el nacimiento del niño Jesús, por ello un día antes, la festividad de quienes visitaron el pesebre: los Tres Reyes Magos (El Europeizado Melchor; El Representante de Asia, Gaspar; y Baltazar, conocido como “El Negro”, por ser representante de África).
Tras la reforma del Calendario Juliano, por el actual, el Gregoriano, por el Papa Gregorio XIII, en 1582, la fecha sufrió un traslado, al 25 de diciembre, quedando esta nueva fecha, como la definitiva en todo el mundo, y la fecha del 6 de enero, como celebración de los Reyes Magos, aunque no se convirtió en Feriado, como la fecha de Navidad. A estas fechas, se le agregó el Feriado de Año Nuevo, con el que nuestro mundo conocería este combo navideño, como “las fiestas de Navidad, Años Nuevo y Reyes Magos”; no por nada, solemos decir, “Feliz Navidad, y próspero Año Nuevo”.  

Pero las distintas costumbres relacionadas con la Navidad aparecerán de la mano de una imagen procedente del la Iglesia Católica Apostólica Romana, que luego perdería su vinculación religiosa: Papa Noel. Conocido también como Santa Claus, o San Nicolás, la historia del afable personaje ve sus comienzos a través de Nicolás de Myra (en Oriente, por su lugar de fallecimiento) o Nicolás de Bari (en Occidente, por el lugar donde fueron trasladados sus restos), un hombre que nació en el año 270 d.C., en Patara, Licia, una ciudad del, por entonces Imperio Romano, actualmente en Turquía, y del que se le atribuyeron distintos milagros que, en algunos casos, mejoraron la calidad de vida de muchas personas que vivían en la extrema miseria.

Luego de su fallecimiento en el año 343 d. C., se convirtió en Santo, y a partir de allí, en los Países Bajos, se le otorgó el nombre de “SinterKlass”, que daría paso al nombre con el cual lo conocemos, “Santa Claus”. Los mismos holandeses trasladaron la figura de SinterKlass a Nueva Ámsterdam (actual New York), en 1624, en donde comenzaron una serie de mitologías que surgieron alrededor del personaje, como su imagen de un hombre obeso y afable, su casa del Polo Norte, sus ayudantes, los duendes, y los renos que lo trasportaban en el trineo por los aires, entre ellos Rodolfo, de la Nariz Roja. Por supuesto, que también produjo que los norteamericanos, luego de independizarse de Gran Bretaña, se apropiaran de la festividad, y propagaran en el mundo su actual significado, de Noche de Paz, y Noche de Amor.

Sin embargo, no sucedió lo mismo en la Gran Bretaña de principios de Siglo XIX, cuya Londres se veía afectada por una extrema miseria, y una gran cantidad de adinerados arrogantes.
Esta situación obligó al escritor Charles Dickens, a escribir en 1842, Un Cuento de Navidad (A Christmas Carol), para desarrollar una crítica social de la situación que vivía Londres, y explicaba cómo la Navidad podía convertirse en uno o varios espíritus pacificadores, que destruyan todo espíritu de maldad y arrogancia, como el que poseía Ebeneezer Scrooge, un típico prestamista y hombre de negocios de la Inglaterra Victoriana, que consumido por el dinero y la avaricia, perdió el contacto con el verdadero sentido de la Navidad; Paz y Amor.

Y así existen miles de conceptos relacionados con la Navidad, pero lo que produce la globalización definitiva, es aquella búsqueda de Paz y Amor, en un mundo devastado por el capitalismo, y la sociedad de consumo.
 

Porque es un pedido, que el ser humano viene haciendo desde su existencia, y por el cual luchó, y seguirá luchando, por eso la Navidad ya no es Católica. La Navidad es de todos aquellos que, en noche buena (24 de diciembre) soñamos con un mundo mejor.