viernes, 1 de mayo de 2015

El Tour Linguístico

En Marzo, compartí, en Google+ con este título, una nota del rubro "Cultura", del diario Español, El País, que expone los términos típicos de cada dialecto hispanoamericano.
La nota informaba que uno de los términos era el más autóctono; "Pinche", del español mexicano. Asimismo se eligieron 21 términos autóctonos de cada país latinoamericano, que hable lingüísticamente sobre sus respectivas culturas. 
Como estudiante de guía de turismo, lo vi ideal para armar un circuito relacionado con "los idiomas españoles" que se hablan en América Latina, y que le complican la vida a la Real Academia Española, que ya no sabe cómo manipular este idioma que ellos hace años esparcieron colonialmente, y que tiene más fuerza lingüística todavía. 
Sin embargo, nadie logró entender todavía cómo un idioma poco distribuido territorialmente puede tener más distinciones léxicas, respecto del universal "English" que tiene países hablantes en todos los continentes. La cuestión es sencilla, y no se precisa ser un experto en el tema. 
Históricamente, el español fue una suerte de unificación de distintos dialectos que se hablaban en territorio Ibérico; catalán, gallego/portugués (luego éstos últimos se diferenciaron), vasco o euskera.

He aquí la imagen que lo demuestra.



Y aquí entra la pregunta de cómo se dice; ¿Castellano o Español?.
Español refiere al nativo o perteneciente a España. Mientras que, Castellano es el dialecto que, en la Edad Media, se hablaba en el Reino de Castilla, y que en España se convirtió en la lengua común de todas las autonomía española, incluyendo sus propios idiomas. 




Es entonces, que al momento de colonizar América, esta estructura idiomática estaba tan desmoronada, que incentivó a que cada territorio hispanoamericano fuera adaptando el lenguaje español, conforme hablaran los españoles que dominasen ese territorio, sumándole el sustrato local.
Esto no sucedió con el Inglés, que asentó su estructura de mucho antes de la expansión colonial, tanto en los dialectos de los 4 continentes no europeos, como en los dialectos de las islas británicas. 
En fin, al Inglés hay que escucharlo mucho para diferenciar léxicos. No así, en el Español, que con una simplona palabra, se puede marcar tremenda diferencia.
Pero una lengua no es para siempre; si el Latín murió para dar vida al Español, al Francés, al Portugués, y al más similar (Italiano), al Español quizás le toque el mismo destino, en una Latinoamérica que incorpora continuamente términos ánglicos relacionados con la Informática, y que producen mal gusto en la RAE.

Así hablamos; así somos. Y no se puede hacer demasiado al respecto.